viernes, 15 de febrero de 2013
jueves, 7 de febrero de 2013
Colonias de vacaciones-colonia 419
Al principio de este campamento me sentía muy
nerviosa, era la primera vez que me iba de campamento con niños de escasos
recursos y aunque me habían dicho que por una parte eran muy agradecidos pues
ellos no tenían muchas de las cosas que se les dan en el campamento también
sabia que muchos de ellos vienen de dinámicas familiares violentas o viven en
condiciones muy extremas. Cuando conocí a los niños en las inscripciones me
parecían todos muy lindos aunque había algunos que se notaba eran muy traviesos
o muy tímidos, era como ver opuestos.
El
primer día del campamento nos reunimos a las 6 am en las oficinas de Colonias
de Vacaciones A.P. y preparamos todo para la llegada de los niños a las 7 am,
cuando empezaron a llegar me di cuenta de que eran bastantes en total 60 niños,
todos con muchas emociones parecidas a las mías, emocionados, nerviosos,
miedosos. Para algunos era la primera vez que pasaban separados de sus padres,
para otros era la segunda vez que iban al campamento y esto los hacia sentir
que tenían el control sobre lo que iba a pasar. El primer reto con el que me
encontré fu mantener a los niños despierto durante el trayecto en el camión ya
que no pueden dormirse por su seguridad para que puedan reaccionar mas rápido
en caso de algún accidente. Durante este tiempo platicamos con ellos, cantamos,
nos inventamos juegos y platicamos con ellos, esta fue mi primera oportunidad
de conocer a los niños pues todavía no sabíamos que equipo nos tocaría ni de
que edades. Tengo que admitir que en este momento estaba muy nerviosa, no sabia
que hacer, estaba preocupada de que me tocaran niños muy difíciles o de que no
me quisieran. Pero sobre todo estaba muy emocionada, conociendo niños, dándome
cuenta de lo importantes que eran para mi, dándome cuenta de lo divertidos que
eran, sonriendo, cantando y haciendo mas de lo que podía solo por ellos, motivándolos
a quedarse despiertos cuando yo también moría de ganas de dormirme,
prometiéndoles que se iba a pasar el tiempo rápido aun cuando yo ya estaba
aburrida y todavía no estábamos ni a medio camino.
Cuando llegamos a la casa nos presentaron y dieron los equipos, me
tocaron los “Peques” una edad difícil pues no son los mas pequeños pero tampoco
llegan a ser medianos, mis niños tenían entre 6-8 años, a dos de ellos ya los
conocía pues yo había sido la que los había inscrito, conocía a Xochitl de 7
años y a Berenice de 8 años. Los demás niños de mi equipo eran Pol de 7 años,
Evelyn de 7 años, Guillermo de 7 años, Alexa de 6 años y Armando de 7 años.
Todos eren niños muy lindos y cariñosos pero poco a poco me di cuenta de que
iba a ser un reto estar con ellos. El primer día fue una locura, mis niños
estaban por todas artes, se peleaban, Pol no hablaba con nadie, Armando y Memo
se pelearon hasta que se hicieron llorar mutuamente, Alexa y Evelyn decidieron
no trabajar con los niños, Xochitl me conto que dormía en la misma cama que su
mama y su hermano de 12 años y que su papá se había muerto por alcohólico. Mi
primer día fue una batalla interminable por intentar que los niños trabajaran
juntos o mínimo no se pelearan.
El
segundo día empecé recordándoles las reglas y aunque fue un poco menos caótico
Memo Y Armando seguían sin poder llevarse bien, cuando hacíamos trabajos en
equipo la única dispuesta a llevarse con todos era Bere, después me dijo ue
ella trabajaba en la limpieza de su escuela por las tardes y que estaba
acostumbrada a que las personas se pelearan mucho a su alrededor, también me
confió que quera ser escritor de grande porque todas las cosas empiezan por un
cuento. Pol lloro ese día en la tarde y en la cena pero después de cenar no
hubo manera de calmarlo, tal fue su llanto que tuvimos que marcarle a su mamá
para que nos dijera si esto había pasado antes, ahí nos enteramos de que tenía
problemas motrices y que estaba asistiendo a terapia porque era demasiado
apeado a su mamá y cada vez que se separaba de ella lloraba y sufría de ataques
de pánico. Teníamos dudas de si regresarlo a su casa o hacer que se quedara,
pero al final logramos convencerlos de que se tenia que quedar y evitar llorar,
ese fue mi mayor desafío junto a lograr que Memo y Armando pudieran convivir
juntos sin pelearse.
Aunque todos los día eran un nuevo reto también había cosas muy
gratificantes, Xochitl paso de ser una niña tímida que solo imitaba todo lo que
hacia a ser una niña extrovertida que gritaba, se escapaba y le daba ideas de
travesuras a los demás miembros del equipo, Bere se unió a los niños y era
imparable, Memo y Armando lograron ser amigos después de pelearse los primeros
4 días, Pol paso de llorar todos los días y rogar que lo regresaran a su casa a
jugar con los niños, correr todo el día y escaparse para ir a jugar futbol. Evelyn
paso de ser una niña que hacia que los demás dejaran de trabajar y solo
criticaba cualquier actividad que hacíamos a ser la primera e motivar al equipo
a trabajar y la as cariñosa, la persona en la que siempre podía contar para
ayudarme a hacer una actividad. Alexa paso de odiar a Memo de una manera tan
intensa que no quería ni tocarlo a defenderlo y pedirle a Armando que aceptara
ser su amigo cuando Memo lo intentaba, era
ella quien les decía que el equipo no iba funcionar si no aprendían a
llevarse bien.
El
equipo paso de ser un reto constante a ser un equipo fuerte, unido y con ganas
de trabajar y hacer todo, era muy pesado estar con ellos, me despertaba a las 7
am y me dormía casi siempre a la 1-2 am, eran niños que necesitaban atención
constante las 24 horas del día, niños que necesitaban ser apreciados cada uno a
su manera y por sus diferentes formas de ser. Niños que corrian 20 minutos a su
máxima velocidad, descansaban 2 minutos y volvían a correr sin importarle que
tan cansada estaba yo ellos siempre me hacían dar un poco mas. Ver sus sonrisas
era lo que me motivaba a pararme de la cama, bañarme con agua fría en 2
minutos, disfrazarme, actuar como otros personajes, inventar historias y creer
en las hadas para que ellos creyeran también. Darles el empujón para ser ellos
mismos y confiar en que estaba bien ser como ellos eran.
En
mi cuarto de noche tuve un reto constante pero muy motivador, estaba con una
amiga (Karen) de monitoras de noche, teníamos 18 niñas en nuestro cuarto de
noche, todas entre 8-10 años, eran tremendas, era lo mas difícil del mundo
lograr que se acostaran a dormir y dejaran de platicar, todas las noches les
contábamos un cuento diferente pero Karen se enfermo 2 días por lo que yo les
conte cuento en las noches 5 días, era muy divertido, teníamos que taparlas a
todas de una forma especial para que no se fueran a caer de la cama y que no
les diera frio, había que hacerlas sentir seguras y tranquilas de que no os
íbamos a ir hasta que estuvieran bien dormidas, les hacíamos piojito a cada una
y les dábamos su beso de buenas noches. A las niñas con pelo largo las
peinábamos no solo en las mañanas sino también en las noches, todos los días
nos encargábamos de que se bañaran y estuvieran litas antes del desayuno, les
dábamos shampo para que se bañaran bien, les cepillábamos el pelo, hacíamos que
se lavaran los dientes, ayudábamos a que tendieran sus camas y nos asegurábamos
que estuvieran listas para salir del cuarto con suéter y zapatos adecuados.
Todos
los días eran un reto grande para mi, desde disfrazarme y hacer voces e
inventarme una personalidad para motivar a los niños en alguna actividad sin
que ellos me reconocieran era muy difícil pero también divertido, ayudarlos a
hacer las actividades y cuidarlos como mamá era difícil, estresante y había
días en los que me hubiera gustado partirme en 7 pedazos para que cada niño
tuviera una Sof para ayudarlos y una animadora, era pesado no poder esta ahí
para cada uno específicamente pues tenía 7 niños que necesitaban atención, era
un reto controla mis sentimientos de decepción y enojo. No darme por vencida
aun cuando ya no sabía que hacer. Todo esto fue algo que me ayudo a crecer,
Memo tenía un gemelo Lalo y me ayudo mucho a reconocer las diferencias tan a
fondo que pueden llegar a tener dos personas tan iguales físicamente, me di
cuenta que al final podía reconocer asta sus miradas y sonrisas, la diferencia
en su voz y en sus gestos.
Creo que esta es la mejor experiencia que eh tenido en mi vida, llegue a
querer a los niños de mi equipo como si fueran mi familia, se que no los voy a
volver a ver pero me ayudaron a crecer mas que nada, me enseñaron lo que es ser
feliz aunque se tenga lo mínimo y que siempre hay razones para sonreír.
La ultima noche hicimos una fogata, todo mi
equipo se acostó en mis piernas y se abrazaban y hacían piojito entre ellos,
ver a todos tapándose y compartiendo cobijas y todos juntos cuando el primer
día ni siquiera querían estar en el mismo equipo fue la mejor imagen que pude
tener de mis niños, hizo que todos los desafíos y los retos valieran la pena.
Que mis niños me dijeran que aunque sabían que no me iban a volver a ver me
iban a amar siempre y que sabían que los amaba y que nunca se es iba a olvidar
me hizo darme cuenta del amor tan grande que dan los niños. Me di cuenta de
todo lo que me enseñaron y lo mucho que los iba a extrañar. Me di cuenta que
fueron ellos también los que me ayudaron a crecer y ser mucho más única, los
que me dieron algo que me apasiona y los que me van a motivar toda mi vida a
seguir ayudando.
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