Este fue el primer dia que fuimos a casa
hogar, fue bastante fuerte e impresionante ya que muchos de los chicos aunque
son funcionales no pueden cuidarse por si mismos, expresarse, o hacer cosas que
esperamos normalmente de cualquier persona. También era muy difícil ver a los
niños que nos son funcionales en una silla de ruedas, sin poder hablar,
caminar, expresarse y con la mirada perdida.
Durante este primer dia me tome la tarea
de llegar a conocer a todos los que estaban en el salón de terapias en ese
momento, era difícil ya que muchos de ellos no pueden decir su propio nombre ni
expresarse y los pocos que si muchas veces se confunden o solo repiten o que
dices por lo que es difícil entender quien es cada quien y como se llaman
todos. Aun así llegue a conocer a Marco, le encanta saludar a todos y se
emociona cuando llegas, repite todo lo que dices y a veces si sabe la respuesta
te contesta, no habla perfectamente bien pues casi siempre solo dice la ultima
silaba de la palabra, aun así es una de las personas mas sonrientes y cariñosas
que conozco. También esta Juan Carlos el cual a veces se pone muy inquieto y
aunque no habla te señala las cosas y te da a entender lo que quieres hacer o
lo que quiere que hagas, también esta Sebastián no habla ni camina pero estamos
ayudando a que de sus primeros pasos sin ayuda de un aparato especial. Hay
muchos otros como Luis, Mau, Pablo, etc. Todos son muy distintos y especiales
en su propia forma ninguno es igual y todos quieren tu atención ya sea solo
para caminar con ellos mientras te dan la mano, para darle vueltas en su silla
de ruedas o para jugar o platicar.
Fue una actividad muy fuerte pues los ves
babeando, algunos se tropiezan y se caen, otros no pueden hablar y solo
balbucean y es difícil entenderlos. Me sorprendió mucho la paciencia que
necesitas tener y el amor que les tienes que dar, al final del dia eso es lo
único que quieren tu compañía y cariño. Me di cuenta que es algo con lo que
vamos a tener que ser muy constantes pues se dan cuenta de cuando no vas y te
extrañas y al final siempre les prometes regresar la siguiente semana. Me
parece un reto personal pues todavía me asustan un poco, no por el retraso sino
porque no los puedo comprender y no entiendo porque actúan como lo hacen ni que
van a hacer después, pero creo que es un reto que vale la pena porque estamos
ayudando a personas que lo necesitan.
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